Throwing Muses recuperan su debut de 1986: cuarenta años de un disco que desafió al rock alternativo
Throwing Muses reeditan su álbum debut de 1986 el 11 de diciembre, remasterizado y con su arte original.

Antes de que el rock alternativo estadounidense se convirtiera en una categoría reconocible, Throwing Muses ya estaban retorciendo sus estructuras. El grupo anuncia la reedición por el 40.º aniversario de su debut homónimo de 1986, que volverá a estar disponible el 11 de diciembre de 2026 a través de 4AD.
La reedición ha sido remasterizada por Kevin Vanbergen y recupera la imagen original de Chris Bigg, del estudio v23. Se publicará en digital, CD, vinilo negro y una edición limitada en color «Oxblood». La recuperación de un disco descatalogado ofrece la oportunidad de escuchar de nuevo un trabajo que marcó una diferencia sustancial en el catálogo del sello británico.
Un cuarteto adolescente con una idea radical del pop
Kristin Hersh, Tanya Donelly, Leslie Langston y David Narcizo eran extraordinariamente jóvenes cuando grabaron estas canciones. Las métricas irregulares, los saltos melódicos, el nervio de las guitarras y una emoción casi física chocaban con las convenciones del pop de mediados de los ochenta. Throwing Muses fueron, además, la primera banda estadounidense que fichó por 4AD.
La historia de su incorporación al sello explica bastante sobre su magnetismo. Ivo Watts-Russell se obsesionó con una casete del grupo después de escucharla repetidas veces mientras estaba atrapado en un atasco. Lo que encontró fue una música dura y agresiva cuya belleza se revelaba con el tiempo. Esa contradicción es clave para entender por qué el álbum sigue resultando incómodo y emocionante.
El sonido de una banda que rechazaba las líneas rectas
La particularidad de Throwing Muses no fue únicamente tocar con fuerza. Muchas canciones de la banda se construían alrededor de giros súbitos: compases que parecían desviarse, melodías que escapaban de una resolución previsible y una voz capaz de pasar de la confesión al estallido. Esa manera de escribir no necesitaba el virtuosismo como escaparate; ponía la dificultad al servicio de emociones que no encajaban cómodamente en estructuras convencionales.
La formación de aquel debut también permite entender su importancia histórica. Kristin Hersh y Tanya Donelly desarrollarían después carreras y proyectos propios, pero aquí aparecen dentro de una banda que tenía identidad colectiva. La reedición puede recuperar esa conversación entre músicos, anterior a muchas de las etiquetas con que después se clasificó el rock de guitarras estadounidense.
La influencia que no siempre se cuenta
A menudo se explica la explosión alternativa de los noventa a partir de los grupos que llegaron a las listas de éxitos. Throwing Muses ayuda a reconstruir otra genealogía: la de bandas que experimentaron con el ruido, la melodía y estructuras poco convencionales antes de que el grunge y el indie rock fueran conceptos comerciales.
Esta reedición no presenta material nuevo, pero sí recupera una pieza fundamental para escuchar aquella transformación con perspectiva histórica. Si uno quiere entender cómo una banda puede sonar feroz y delicada en la misma frase musical, su debut sigue ofreciendo respuestas. El disco llegará el 11 de diciembre, cuarenta años después de su primera publicación.