RODRICC reúne cinco años de canciones en «Chico perdido», su nuevo álbum

RODRICC publica Chico perdido, nueve canciones entre pop alternativo y electrónica producidas junto a Blue Lacey.

Por Mewsick News
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Imagen oficial de RODRICC facilitada por Music Bus para su álbum Chico perdido

Cinco años pueden parecer mucho tiempo para terminar nueve canciones. Para RODRICC, ese recorrido es precisamente el punto de partida de «Chico perdido», el álbum con el que el artista barcelonés reúne etapas, búsquedas y sonidos que habían ido apareciendo de forma dispersa en su discografía. El trabajo, desarrollado junto al productor Blue Lacey, conecta indie alternativo, electrónica y elementos del pop urbano.

La primera canción, «Una eternidad», sirve también como foco principal de la presentación. Su posición al inicio del álbum no es casual: funciona como acceso a un proyecto que intenta reunir varias identidades sonoras sin perder un mismo pulso emocional.

Por qué cinco años de creación también cuentan una historia

«Chico perdido» no llega como un álbum compuesto de principio a fin en unos meses. Su punto de partida está repartido a lo largo de cinco años de pruebas, canciones guardadas y lanzamientos parciales. Entre ellos destaca el EP «amor 925.», que ya había mostrado una parte de la sensibilidad de RODRICC. El interés de esta publicación está precisamente en poder escuchar ese proceso junto, con una secuencia de nueve canciones que busca funcionar como obra completa.

La colaboración con Blue Lacey resulta central: la información de Music Bus presenta al productor como compañero en el desarrollo del proyecto, no como un nombre añadido únicamente a la fase final. Ese vínculo es importante en una propuesta que mezcla géneros, porque las decisiones sobre textura, espacio y transición entre canciones pueden pesar tanto como los estribillos.

El papel de «Una eternidad»

Que «Una eternidad» abra el disco y sea también el focus track no parece un detalle menor. Sirve como una presentación condensada del universo que RODRICC quiere reunir: melodías pop, atmósferas electrónicas y elementos urbanos. El anuncio no facilita una descripción tema a tema ni todos los créditos de grabación, así que sería poco riguroso inventar una crítica del álbum completo a partir de ese adelanto.

Lo que sí sabemos es que el artista prepara una gira en 2027, todavía sin calendario cerrado en la información enviada, y que su equipo quiere situar el proyecto tanto en salas como en festivales. Para un medio como Mewsick, la evolución interesante será comprobar qué gana el material cuando pasa de la producción minuciosa a un directo capaz de sostener esas canciones sin depender de etiquetas.

La música de RODRICC se puede escuchar en su perfil de Spotify.

Una música que no cabe en una sola etiqueta

Las referencias que acompañan a RODRICC apuntan a Sen Senra, Rusowsky y Mvrk, nombres que comparten un interés por las melodías pop, las texturas contemporáneas y una producción que deja espacio a lo atmosférico. Pero «Chico perdido» no se presenta como un ejercicio de imitación. La intención es ordenar un periodo creativo largo en el que las canciones fueron adquiriendo nuevas formas.

Durante los últimos años, el músico había enseñado partes del proyecto, entre ellas el EP «amor 925.». Escuchar ahora las nueve piezas juntas permite observar los puentes entre ese material previo y el disco completo, además de entender cómo ha cambiado la manera de combinar sonidos urbanos con guitarras y sintetizadores.

Del estudio al escenario en 2027

RODRICC ya prepara una gira de presentación para 2027. Su equipo sitúa el directo en un equilibrio entre riesgo creativo y canciones de llegada inmediata, con una propuesta que busca encajar tanto en salas como en festivales de nueva escena. En el comunicado también se destaca su presencia en listas editoriales como Fantasía, Helium, Radar Indie y Nuevo Urbano.

El lanzamiento llega en un momento en el que las etiquetas de género funcionan cada vez peor para explicar lo que hacen muchos artistas jóvenes. «Chico perdido» habla justamente desde ese cruce de caminos: nueve canciones que buscan una voz propia después de un proceso de cinco años.