MARBAN se miran de frente en “El Espejo”

MARBAN presentan el segundo adelanto de su próximo disco y convierten una referencia a Prometeo en una duda mucho más cercana: si estaremos a la altura de la persona que imaginamos ser.

Por admin
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MARBAN — El Espejo

MARBAN siguen abriendo el camino hacia su segundo disco con “El Espejo”, un nuevo adelanto en el que la banda de Getxo coloca la duda en el centro: qué ocurre cuando la persona que queremos llegar a ser no termina de coincidir con la que vemos delante.

Después de “Mis Ojos”, el grupo presenta otro capítulo del álbum que publicará a principios de 2027. El punto de partida conceptual es el miedo a no estar a la altura de aquello que uno esperaba de sí mismo, con una escritura que busca dejar más espacio al peso emocional de la canción.

Portada de “El Espejo” de MARBAN

Prometeo, paternidad y una pregunta bastante menos épica

La canción utiliza la figura de Prometeo —el padre que entrega el fuego a quienes vienen después— para girar la mirada hacia quien recibe ese legado. La pregunta deja entonces de ser heroica y se vuelve bastante más incómoda: ¿seré capaz de sostenerlo?, ¿seré realmente el padre que imagino ser?

Lo más interesante aquí no es la referencia mitológica en sí. De hecho, Prometeo corre el riesgo de sonar más grandilocuente de lo que necesita una canción. Lo que funciona sobre el papel es el aterrizaje posterior: convertir una figura enorme en una inseguridad muy reconocible, casi doméstica. Ahí “El Espejo” apunta a algo bastante más concreto que el habitual relato promocional de “nueva etapa” o “sonido más maduro”.

También hay una exigencia implícita: una idea así funciona de verdad cuando la propia canción es capaz de sostenerla sin explicaciones alrededor. Si la metáfora se entiende y emociona por sí sola, MARBAN pueden haber encontrado un eje potente para el disco; si necesita demasiado contexto para hacerlo, perderá parte de su fuerza.

El segundo disco empieza a tomar forma

Con “Mis Ojos” y ahora “El Espejo”, MARBAN empiezan a dibujar un álbum más interesado en las preguntas que en las respuestas. Falta todavía conocer cuánto de esta intención conceptual acaba viviendo realmente dentro de las canciones, pero como carta de presentación del proyecto hay una dirección clara: menos pose y más conflicto interior.