María de la Flor encuentra la luz en «Girasol», su nuevo viaje entre folk y latin-jazz
María de la Flor estrena Girasol, segundo adelanto de su próximo disco grabado y producido por Roy Borland en la sierra madrileña.

Después de las preguntas llega una imagen de luz. María de la Flor ha publicado «Girasol», segundo adelanto de su próximo disco, una canción en la que la cantautora madrileña empieza a dejar atrás las dudas que atravesaban «Desbocada y contenida». Su nuevo repertorio se mueve entre la canción de autor, el indie-folk y el latin-jazz sin necesidad de elegir una única etiqueta.
El contraste entre ambos adelantos permite reconocer un hilo narrativo. El primero se detenía en la autoobservación y las preguntas sin respuesta; «Girasol» convierte la búsqueda en un gesto de movimiento. La imagen de la flor que se orienta hacia la claridad sirve para hablar de encontrar un camino propio después de una etapa de confusión.
Una canción construida desde la cercanía
El nuevo álbum se ha grabado y producido con Roy Borland en su casa-estudio de la sierra madrileña. Esa decisión condiciona el universo que María de la Flor quiere construir: un sonido doméstico, pero no reducido a una guitarra y una voz. La música incorpora recursos acústicos y arreglos que permiten expandir el formato de la canción sin perder su carácter íntimo.
En los créditos de «Girasol», María Martín aparece a la voz, el violín y la guitarra española. Borland se encarga del piano, coros, grabación, producción y mezcla; Carlos Clerencia toca el violonchelo, Marc Piñol batería y percusión, Joaquín Sánchez clarinete y Carlos Otero contrabajo y coros. La masterización corresponde a Fernando Delgado. Es un elenco que explica mejor el carácter poliédrico del proyecto que cualquier comparación apresurada con otros nombres del folk.
El latin-jazz dialoga con el cancionismo
El interés de esta etapa está en cómo se relacionan instrumentos y tradiciones. La guitarra española y el violín conectan con la escritura de raíz acústica de la artista; la presencia de contrabajo, piano, clarinete y percusión abre caminos hacia arreglos más flexibles. No se trata de demostrar que cada género está representado a partes iguales, sino de escuchar cómo una compositora hace convivir varias formas de contar una historia.
La canción habla de la posibilidad de recuperar una voz propia. Ese movimiento, a la vez personal y musical, puede ser la clave para entender el disco que viene. Todavía no se ha comunicado aquí una fecha definitiva para el álbum, por lo que conviene limitar la noticia a lo que realmente conocemos: un segundo adelanto y un equipo de grabación definido.
Una pista para seguir a la nueva canción madrileña
María de la Flor propone una música que no necesita elegir entre la tradición y los arreglos contemporáneos. «Girasol» invita a escucharla desde la sensibilidad de sus letras, pero también desde el detalle instrumental de un proyecto que va cobrando forma canción a canción.